domingo, 15 de abril de 2012

Mi única almohada de Garfield

No hay nada como la almohada personal de uno,uno ya sabe su grosor su largo y textura,incluso cuando dormimos la damos vuelta para encontrar ese frío reconfortante.Algunos son de estar en los costados,otros son de estar en el medio de almohada,e incluso otros sacan esa especie de espuma amarilla que tiene y hacen pelotitas.Muy pocas cosas nos acompañan el niñez,adolescencia y adultez,ella siempre está haí,deseando nuestra cansada cabeza para hacernos una especie de terapia y hacer que durmanos.Cuando nos vamos de vacaciones la extrañamos porque estamos con una almohada que no nos conoce y despertamos con cierto dolor de cuello,es fría,demasiado esponjosa y grande para contener la cabeza de un ser humano.Yo hasta ahora,siempre he tenido mi misma almohada con mi funda de Garfield,la que me acompañaba cuando estaba enfermo o no,siempre sabe lo que necesito para relajarme,de chico se burlaban de que mi funda fuera de ese gatito tan revoltoso y carismático.La funda es lo de menos,lo importante es que nuestra querida siempre nos está esperando en todo tiempo y no le importa que tan tarde lleguemos.
Fin.

No hay comentarios:

Publicar un comentario