domingo, 15 de abril de 2012

Apología de una reencarnación


Era una noche fría en Mar del Plata, un hombre camina a travez del viento y la molesta lluvia insistente, sus pasos y caminar son ansiosos pero a la vez pesados, un caminar cansado como cuando uno trata de caminar en la nada. Este hombre, el cual su nombre es Daniel Swan, llega a su cálida casa, lo recibe la soledad e intercambian unas vanas palabras. Se sienta en su mesa a comer arroz con migas de pan que han sobrado de ayer, mira lo que no tiene, se desprecia, se humilla a sí mismo. Al intentar dormir, ve que sus pensamientos no se relacionan con Morfeo, toma una de sus únicas posesiones para dormir, se transforma en Dionisio y logra dormir en el cómodo pero frío suelo de su habitación. Piensa en sus pecados y sus placeres, el pecado conlleva al placer o extasis de nuestro ser, uno siente el orgullo de desafiar a un ser eterno y no sufrir sus concecuencias.

Al aparecer Febo a la mañana, el Sr.Swan despierta, maldice su noche y su vida insulsa. Al despertarse  siente que no es él,es una reencarnación pitagórica del destino. Este hombre perdió lo único que tenía...su identidad, de ahora en adelante no tiene nombre o apodo ya que ha perdido su esencia. Está  desconcertado, se acuerda de su vida pasada, la anhela, la desea, cierra sus ojos en vano. Llora como no ha llorado en años, se emborracha de sus lágrimas.

Su pensamiento se puso a recordar su vida pasada, con el afán de saber el por qué está destinado a vagar en las pesadillas, era su única esperanza, se aferra a ella, es lo único que me queda.

Su niñez fue solitaria, yo era feliz, me reía, pensaba en la ignorancia de todos, casi núnca hablaba, pensaba simplemente y sacaba sus razonamientos, juzgaba y apreciaba a la gente por sus actos, se creía un dios mítico, yo era un dios. Le gustaba leer libros de mitología, de historia antígua, conocer a sus pares. El leía por aprecio o por respeto, por ejemplo: cuando falleció Ernesto Sábato, decidí leer, Sobre Héroes y Tumbas, el libro no cumplió con lo que pensaba, sólo rescato su maravillosa forma de escribir y las anotaciones sobre Jorge Luis Borges. Otro ejemplo de leer, es cuando me llegó a mis manos El Aleph de Borges, me acuerdo perfectamente todo. Yo estaba en octavo grado de secundaria, yo era el típico chico que tenía el potencial para ser el mejor del curso, pero que tenía que sufrir a la hora del fín del trimestre. Era una mañana fría de invierno, estaba lloviznando y estabamos en hora libre. Recuerdo que mi amigo Marcos deja un libro sobre su banco, yo le pregunto que estaba leyendo y me dice que Borges, agarro yo el libro, lo miro por instantes y decido empezar mi lectura con El Inmortal, yo en ese momento perdí mi inmadurez, fué y es uno de los sucesos más importantes de su vida, me dió en el talón de Aquiles. Tuve miedo, el hombre podía derrotar a los dioses.

Ya en la adolescencia había envejecido mucho leyendo y empezó a despreciar a la gente por su ignorancia. En el colectivo era altivo, cuando consegía asiento, se sentaba lentamente, un parpadeo como de un siglo provenía después del acto. Erguía su cuello y cabeza y miraba con desprecio y placer a los demás que estaban parados, deseosos de mi asiento. La vida puede ser como un colectivo, en la que uno puede encarar situaciones hasta el límite, los que están parados en el trasnporte público tienen una mejor perspectiva para bajar y ponerse un límite, incluso es muy dificil salir del colectivo, ya que hay gente que se interpone en nuestro camino. En cambio el que está sentado, tiene una mínima noción del tiempo y puede perderse, cruzar límites, umbrales hasta la última parada: la muerte.

Le gusta mucho el arte. Sus amigos eran los libros, la música y las películas, sus principales eran Coltrane, Kafka y Herzog. Él pensaba que el arte no es el qué es eso, sino es cómo es eso. Todo artista plantea una expresión, todo depende de la perspectiva en que uno vea o encare la obra. Por ejemplo: la perfección puede ser la expectativa de todo ser, buena salud, dinero y estabilidad, que todo lo que planee se cumpla. En cambio, en mi opinión, el ser perfecto no existe, el ser humano no puede ser perfecto, ya que no concebimos que todos seamos iguales, siempre uno tiene que sobresalir. Aparte el arte no existiría,sería inutíl, según Bergson ¿Cuál es el objeto del arte? Si la realidad golpeara directamente nuestros sentidos y nuestra conciencia, y si pudiéramos entrar en comunicación inmediata con las cosas y con nosotros mismos, creo realmente que el arte sería inutil" . El arte no tiene definición, pero si conceptos, es una expresión, un suspiro que nos dieron los dioses para sentirnos como ellos, ese aire que le fuimos quitando Renacimiento a Renacimiento hasta asfixiarlos.

Por las mañanas, cuando Morfeo me deja, y Ra entra a mis aposentos, me pongo a pensar, a veces por vidas eternas o por ínfimos instantes. La almohada me molesta, decido darla vuelta con el afán de comodidad, recuesto mi cabeza, siento el frío sentir de mi almohada. Trato de volver con mi razonamiento y mis divagaciones, pero lo perdí, ya ha despertado, mi cuerpo quiere levantarse, maldita escavitud, mi cuerpo se incomoda, las sábanas se enriedan en mi ser y el sol disuelve mi visión. Finalmente mi ser claudica y decide empezar el día, han pasado dos minutos y once segundos desde que me desperté, falta toda una vida.

Por las noches, me sentía Heráclito, solo, esperando una respuesta de brazos cruzados. Pensando, anhelando de que todo va cambiar, de que a raíz de mis tristeza seré feliz, no más personas, no más ignorancia. Finalmente duerme en paz unos instantes,siento un frío en mi espalda.Las pesadillas vienen galopando.Los dioses preparan su fiesta.

Finalmente vuelvo a tiempo presente, sigue en la cama, el cuerpo entero está sudado, su respiración es profunda pero a la vez agitada, sabe lo que le va a pasar, los dioses han esperado este momento, finalmente se da cuenta del por qué de su  reencarnación, llora, se toca la cara, se rasjuña el rostro con tal de sacarse de la situación, tiene la estúpida esperanza de sufrir un cambio drástico. Piensa en cómo pudo desaprovechar su vida, horas leyendo libros de filosofía, trantando de ser un hombre culto para imprecionar a los demás y conseguir una gloria placentera que quedará en olvido, para qué carajo sirve la filosofía en la vida si no tengo a nadie con quién compartirla, el siempre  se creyó superior, pensaba en la ignorancia de los demás cuando no veía sus virtudes, mientras tanto el se convertía en un ser egocéntrico, esa fachada con bases de aserrín, tenía a una persona que gritaba por ser aceptado en la sociedad, por encajar en un grupo, el tener amigos de carne y hueso, no de papel.

Tocan la puerta, la abren sin permiso, pasa alguien, él ya sabe quién es, lo ve, mira atentamente cómo se sienta a su lado, se hecha a reír, la pesadilla y la locura me invaden. Un frío me invade, malos recuerdos, malas experiencias, situaciones lamentables florecen para entretener a los dioses, que están pendientes de mi final, lo anhelan, me miran con desprecio y envidia, por lo menos sabrá el significado de la vida cuando esto termine, ya sea malos sentimientos como el orgullo, el egoísmo entre otros que sin ningún equilibrio carcomen nuestro ser hasta dejarlo en un cascarón vacío, sin sentido alguno, pero con vestigio de nuestras vidas de haber sentido algo. En cambio los dioses miran con curiosidad su creación, están celosos, no pueden sentir un mero sentimiento, ven a los seres humanos sufrir y no tienen una expresión de lamentación o de preocupación, simplemente miran nuestras vidas, como científicos en una prueba de laboratorio, sin saber que los mismos dioses son simplemente animales salvajes, que se vifurcan en la curiosidad de su creación y caen en sus vanos entendimientos, se están muriendo, ellos precisan nuestra creencia en ellos para que puedan vivir y ser recordados por hazañas inventadas. En una sociedad que está avanzando constantemente y que el tiempo es oro, ese tiempo se reparte en trabajo y placeres, las creencias quedan de lado y un día sin darnos cuenta dejaran de existir y será un mundo sin esperanzas, no sé si será un mundo mejor o peor, pero la esperanza es un oasis en este desierto al que se llamamos mundo.

Para ellos esto dejó de ser un juego o una ocasión de celebrar, apuran sus planes, las pesadillas no pueden hacer más daño, esta persona ya tuvo bastantes en vida la opción restante es la locura. En la habitación reina el silencio, la locura ha dejado de reír, ahora mira fijamente a su presa, las miradas se cruzan, ella agacha su cabeza, tiene la cobardía de no mirar fijamente, sabe lo que pasará, ya lo a hecho miles de veces, para eso la crearon o surgió del pensamiento de un comediante. Finalmente el ya no teme, descubrió la verdad, quiere morir, el saber que se lleva un secreto muy profundo, no es el culpable de la reencarnación, los dioses jugaron con alguien que alguna vez fue su par pero calló al cielo por placer, pero perdieron, mientras la locura entró en él y borra al ser de su vida pasada y de la presente, esta persona dice con total seguridad  sus últimas palabras...

"Yo fui, vos sos y él será Daniel Swan".

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