Tenía sus ojos cerrados, no sabía la hora pero sentía frío, un frío infantil que le recordaba a la inocencia. Finalmente los abre y no ve su habitación, está en otro lugar, todavía adormecida se dirige hacia la ventana y ve que en el patio está nevando. "¿Nieva en Mar del Plata? No puede ser." El paisaje no concordaba, entonces había vuelto, era ella en otro lugar, un lugar que soñaba. "Si, que soñaba. Entonces no lo es." Despierta.
Ahora todo encajaba, su techo era el mismo techo de la noche anterior y desde la noche que llegó desde Bariloche. Se durmió teniendo 15 y se despierta teniendo 16, no siente el cambio, se sigue sintiendo cansada, cansada y sin ganas de hablar. Ahora piensa en las muecas de compromiso que tiene que hacer en su cumpleaños: "Gracias, me gustó, muy rico, etcétera." No es desagradecida, solo no podía dibujar una cara que no conocía. Todavía nadie en la casa la había saludado, seguramente la gente de las redes sociales ya lo habrán hecho, gente que no te conoce te felicita cuando ningún miembro de tu familia aún no lo ha hecho.
Se levanta en silencio para no despertar a su hermana, asoma su cabeza hacia la habitación de sus padres, todavía estaban dormidos, "Bien", piensa, le gusta estar sola y en especial este día. Pone la pava para servirse un café, mientras esto se realiza, trata de encontrar un pensamiento matutino a lo que sentía entre las migas de pan y la mermelada.
Fin.
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