Se subió a una silla de madera, colgó una soga y se la ajustó al cuello, una idea dudosa acerca de lo que hacía se le cruzó por la mente pero terminó en un suspiro y en un cerrar ojos. Finalmente se dejó caer, pateo la silla y quedó colgada, su cuerpo se estaba retractando, ya había pensado en los pocos segundos que sufriría, pero después de todo eran solo segundos. Su cuerpo dejó el esfuerzo en vano que hacía, había perdido en la batalla entre la mente y el ser.
Por más de que la tinta en esa carta siguiera estando fresca, su pensar era firme, seco, simplemente descansar.
Fin.
Nicolas Pratto.
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