sábado, 29 de junio de 2013

La Pregunta

Todas las mañanas amanece una pregunta en nuestros pensamientos, revolotea, nos acaricia, nos invita a tomar un café y a conversar. Pero esa mañana la pregunta de Carlos era un invitado que ignoraba y que no quería atender:

-¿Qué decís Carlos? Por fin me atendés, ¿ya pensaste mi respuesta? La que dice tu hijo todas las noches y que vos haces oídos sordos.

-¿Qué te importa a vos? ¿Pensás que no me acuesto pensando en eso? El estar pensando y ver que no puedo conciliar el sueño, yo le quiero dar lo mejor a Agustín, pero...

-...pero no podes, Carlos querido, es tan humano lo tuyo, mira, nosotras las preguntas, estamos por ustedes. Ya que son tan hombres para formularlas, esperamos que sean iguales para responderlas. Mi objetivo es estar acá a escuchar tu respuesta, y después mi trabajo terminó, me voy de tu vida y listo. La mente engaña, y en tiempos de tempestad la razón se desvanece y el temor toca la puerta.

-Si, ya lo sé, mira ahora me tengo que ir a laburar, las mejores piezas se van temprano.

-Nunca te vas a poder escapar de mi, gracias a vos yo estoy acá. Ah, si llega a tocar la puerta una persona llamada "La Duda", no la atiendas, porque nos está pinchando el negocio. Espero tu respuesta.

El café se había enfriado, pero el lo tomó de todos modos, tratando de hacer algo este martes a las 6:07am. Se calzó su campera, le dio un beso a su hijo de 6 años que no se despertó pero que desde un sueño profundo lo sintió. Salió a la calle con su carrito a responder la pregunta: "Papá...¿Qué vamos a comer hoy?

Fin.

Nicolas Pratto.

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