viernes, 31 de agosto de 2012

Un enamoramiento de 7 minutos

Esta vez me acompaña John Coltrane con "Blue Train". He podido dejar de drogarme con Miles Davis.

Mientras subo los escalones del colectivo veo que nadie está parado y que hay algunos asientos libres para poder acomodarme. Saludo al colectivero con cierta prudencia, capaz casi extrema por la forma que me devolvió el saludo, el boleto se imprime y me dirijo a mi asiento, he preferido el último asiento del costado derecho, no sé por qué, supongo que me gusta sentir cuando las puertas para descender se abren y se entra sin pedir permiso el frío invernal. Logro sentarme y  registro caras conocidas que veo todos los Viernes cuando viajo en este horario. Sin darme cuenta de que aún estoy escuchando a Marsalis por los auriculares saco mi libro de Ernest Hemingway, "París era una Fiesta", el cual he leído tres veces, pero siempre cuando viajo me gusta leer algo repetido para acordarme de buenos momentos. Saco el libro de mi bolso oscuro que está mostrando síntomas de necesitar ser cocido otra vez, miro por la ventana los árboles que se desprenden de sus ramas para asociarse con el asfalto mojado, mientras una señora con la escoba y un repasador los barre. Hojeo el libro, lo huelo, la gente me mira al hacerlo y ya me mira con malos ojos, el olor de un libro es fundamental a la hora de comprarlo, mientras mas amarillentas sean sus páginas, mejor van a oler, y mientras más nuevas también, dependiendo de su olor. No vaya a ser un libro de Borges que compré el cual las páginas tenían errores de ortografía, la tinta se dispersaba al tocar mis yemas y su olor era muy insulso. Recuerdo que lo compré apurado para leer algo cuando estaba en una terminal, es una lástima que un escritor (no importe su fama) tenga una mala edición. Pienso en malas ediciones que he leído, pasa el tiempo y ella y yo nos estamos por encontrar...

Me decido por el capítulo número 9, el cual su nombre es "Ford Madox Ford y el discípulo del Diablo", capítulo 79 y empiezo:"La Closerie des Lilas era el único buen café que había cerca de casa..."El colectivo se detiene para abordar a dos personas, fijo mi vista para ver, siempre lo hago, aunque sacrifique mi atención para hacerlo. Primero una mujer de avanzada edad con un bastón, el cual una joven le ofrece su asiento. Segundo una mujer de no más 21 años, cabello castaño, lacio, jeans azules que se ajustan a la figura, una remera de Frida Khalo y una campera de cuero color negro y así hasta que me pierdo en su descripción. Termina de agarrar su boleto, tiene varios asientos para sentarse, mira mi libro y decide sentarse a mi lado. Al principio era una pasajera más, hasta que me detuve a pensar en lo que había visto:
Cabello castaño lacio: lo más hermoso de la mujer debe ser su pelo, me encanta el de ella.
Jeans azules:me gustan los jeans azules, de hecho yo estoy usando unos del mismo color pero masculinos.
Remera de Frida Khalo: quiere decir que le atrae el arte, a mi me encanta el arte, es mi vida y muerte.
Campera de cuero color negro: me encanta,refleja cierta rebeldía de la persona, combina con el jean roto.
Miro mi libro: quiere decir que le gusta Hemingway, París o la literatura.

Sigo así mientras leo sin saber lo que estoy leyendo, estaba en la página 83: "En aquel momento, un hombre bien demacrado que se cubría con una capa pasó por la acera". Paro de leer y la miro, solamente podía ver su pelo lacio que era una cortina hacia el rostro que nunca he visto pero del cual me había enamorado. Leo y miro, leo y miro. Me pongo a pensar en cómo entablar una conversación, pero sería en vano porque me tengo que bajar en dos paradas más. Pienso en como levantarme sin incomodarla, lo hago con éxito, cuando me incorporo toco el timbre, la miro a los ojos, veo su rostro y digo señalando el libro:
-Hemingway, le recomiendo este libro para cuando viaje en el colectivo.
Ella me mira con una sonrisa y me despide con un saludo. Bajo del colectivo sintiéndome un tonto, fue solo una enamoramiento totalmente inmaduro. ¿Era un enamoramiento? Seguro que no, puras estupideces que pienso yo nada más, no volverá a ocurrir.

Cruzo la calle, mientras lo hago veo a una mujer de pelo oscuro con un hermoso flequillo, paseando a sus perros...

Fin.

2 comentarios:

  1. He aquí el momento en el que mi ser pide que te pregunte: "¿Por qué tanta perfección junta?" pero la manifestación de mi cerebro que grita: "La perfección no existe" me lo impide.
    Este sería mi texto preferido para leer en un colectivo.
    Besos.

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