miércoles, 15 de agosto de 2012

Lágrimas de Tinta.


Se baja del colectivo como todos los días, es un chico más de los que se bajan en la parada para el colegio. Cruza la calle con sus pares, pero siente prisa, siempre, siente el anhelo de ser puntual, de no querer perderse nada. El día está oscuro todavía, llovizna, las baldosas asediadas por las raíces de los árboles hacen un desafío a la ropa para que no lo salpiquen cuando pasa sobre ellas. Llega a su lugar, entre el amasijo de jóvenes en su propio mundo no se dan cuenta que una señora se toma el tiempo de saludar a cada alumno, el se dirige a ella y lo hace, se siente bien, y piensa sobre ese sentimiento mientras se dirige al curso. Se sienta en la última fila del primer lugar, desea estar cerca de la ventana para sentir la compañía del frío. A medida que el tiempo se adueña de cada uno, van llegando los demás compañeros, lo saludan pero el asiente para cortar y no entrar en una charla que poco le interesa. Se pone a pensar,"¿Qué puedo hacer para que no me hablen?" se da cuenta que es acudir a sus mejores amigos, y hacer que el los lee o realmente lo hace para que no den lugar a un hablar cotidiano pero poco provechoso. Saca a sus queridos libros, y forma un círculo, como sucede en todo grupo cuando, saca a sus compañeros de vida, Leopoldo Lugones, Cees Nooteboom, Geno Díaz y Ernest Hemingway.

Los chicos lo miran, envidian su concentración, piensan que no está haciendo nada, solo leyendo, no importe la pose más incómoda que efectúe el siempre está con la mirada absorta en esos párrafos llenos de compañía y satisfacción. Cuando la gente le pregunta por qué lee tanto, el responde con el silencio, con una mirada casi enojada por haber desviado su concentración y luego procede. Un día llega un alumno nuevo al curso, de esa clase que va al colegio para molestar y por obligación, ve al chico sentado en el último lugar, lo empieza a envidiar por su concentración y por el hecho de que sus bromas baratas no resultan en el, ni las más rebuscadas, la falsa nada se viste dentro del lector. Pasan las semanas hasta que un día el nuevo chico decide hacer una malicia en pos de que el joven lector reaccione de manera violenta, tal como el quiere.

Toca el timbre del recreo, son las 9:32am, y el joven silencioso decide ir al baño aunque le de cierta repugnancia, pero no aguanta más y decide cruzar la barrera higiénica. Es el momento del otro chico, agarra una botella de agua y el bolso donde estaban todos sus mejores amigos. Espera hasta que vuelva del baño, llega el momento, todo pasa muy rápido, el lector ve cómo sus amigos se desvanecen entre la tinta y el agua. El otro chico se adjudica el hecho riéndose delante de la victima. Detrás del curso ve toda la escena una preceptora que enojada se lleva al alumno a preceptoría. Toca el timbre, nadie quiere entrar al aula, están respetando el duelo del alumno que siempre leía y no hacía mal a nadie. Lo ven arrodillado con los brazos tendidos, llorando su pérdida, revisa la gravedad del asunto, no tiene arreglo. Sigue llorando como si fuera la primera vez que lo hace,"¿Su primera pérdida será?". Pero en sus lágrimas un hecho curioso sucede, no llora lo que se podría parecer "agua", sino que llora un líquido de color oscuro, como la tinta. Se calma, extiende su brazo hacia el compartimiento del banco, agarra un libro el cual sus hojas están vacías, como si estuvieran preparadas para copular con la historia y la tinta de una persona.

Se levanta,todos lo miran desde la puerta.Mira a todos y dice:
-¿Saben por qué leía tanto?
Nadie contesta, todos están impresionados de que hable por primera vez.
-Leo libros por placer y para no sentirme solo.
Al terminar de hablar, sus lágrimas tocan cada página del libro, creando artículos, verbos,adjetivos, sustantivos, puntos, comas, oraciones, párrafos y así hasta quedar completo. Cuando sucede eso su figura se desvanece y recae en un libro en el cual su nombre es "Lágrimas de Tinta".

Fin.

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