Termino de descender del colectivo, los escalones se convierten en trampas para una persona distraída como yo pero logro pasarlos. La llovizna me reconoce y empezamos a intercambiar viejas historias de cuando eramos chicos, su trato es suave y agradable, me acompaña durante tres cuadras, luego el viento la empuja hacia el mar, siempre le gusta ir al mar. Yo sigo con mi caminar, no sé quién estará detrás de esa puerta, pero no quiero pensar en eso,miro a las personas y las analizo para no sacar la conclusión de estar mal. Veo a una mujer que camina con el cuello erguido, a paso lento, el frío no la intimida, me doy cuenta que sale a la calle para lucir su nueva prenda y para ver cómo la gente la mira, tiene un hermoso tapado rojo y una boina francesa del mismo color, se mira en las vidrieras constantemente para cerciorarse de que ese mechón no aparezca otra vez en su frente. Sigo mirando, una pareja de ancianos poniéndose los anteojos, los dos se ayudan mutuamente hasta que lo logran, sin saber que están en medio del paso obstruyendo, pero no importa, se los perdona, han estado esperando toda una vida.
Dejo de mirar el frente de la calle, saco mi celular para ver la hora, no la veo, pero hago que sí y me apuro para llegar a tiempo al lugar que desconozco,solamente me dio una servilleta arrugada con una calle, su dirección y el número de su departamento. Llego al lugar, una puerta oxidada llena de vulgaridades típicas de un adolescente, en el vestíbulo veo a un vagabundo durmiendo con su perro en un sillón en que ya no tiene espuma, pero que por lo menos el cuero ofrece cierta comodidad. El ascensor está inhabilitado, un cartón me indica que tengo que seguir por las escaleras. La luz es oscura, mientras camino los nueve pisos veo a una mujer llorando en un rincón por los golpes que tiene, veo un perro lamiéndose a sí mismo, veo a un hombre decrépito fumando, veo a un ratón escondiéndose de los humanos, escucho una pareja peleando por la custodia de su hija, mientras veo a una nena con su osito acostada boca abajo tratando de no llorar. Al mirar no siento nada, me impresiona que no lo haya hecho, soy un hombre sensible, no me conmueve ni siquiera ver a una nena llorar, me siento mal, pero más que mal, me siento curioso por lo que me depara.
Llego a la puerta que está machacada por el asedio de la humedad. No sé si tocar o pasar, primero toco y espero, no atiende nadie, decido pasar, nunca lo he hecho, pero lo hago sin pensar. Empujo la puerta, es una sola habitación con una ventana hacia la verdad, está todo desordenado, colillas de cigarrillos, vasos y botellas rotos y fotos a medio quemar. Dirijo mi mirada al rincón más lejano, todo está muy oscuro, la Luna ilumina todo dirigiendo su atención a este lugar como si todas las noches lo hiciera sin saber el final del acto. Logro verla, primero sus pies que están sangrando debido a fragmentos de vidrios que tiene incrustados, luego sus brazos y todo su cuerpo, es hermosa, nunca había visto la belleza, pero es una belleza triste, como si uno al verla siente más lástima que aprecio por su figura. Lo único que veo y que adoro son sus labios pintados de sangre, diría que es mejor que el lápiz labial, hace más vivo el color, de hecho lo está. De tanta apreciación hacia sus labios no me había percatado de que estaba totalmente desnuda, no sé por qué, pero no me excita, lo único que no despega de mi mirada son sus labios y su cabello lacio, color oscuro, como el cielo y el mar cuando se fusionan en la noche. "La amo, lástima, pobre chica, es hermosa, sus labios, hay que ayudarla, no me puedo mover, debo socorrerla, un poco más...quiero seguir mirándola un poco más".
Me siento en una posición como si fuera a meditar, ella extiende sus manos hacia mi, está helada, retiro mis manos porque me causa escalofrío, ella me dice con los ojos de que no tenga miedo, todo va a salir bien. Extiende sus manos nuevamente, las toco, siento sus uñas,siento la yema de sus dedos, las marcas en las manos, "hay que sacarla de este lugar por favor, no, sus manos, siento como su sangre recorre su cuerpo, sus palmas, sus huesos, debo ayudarla, no, un poco más, sus ojos, no se los he visto, quiero verlos, quiero sentir sus colores". Me acerco y veo sus ojos color marrón, y veo a una mujer, la empiezo a desnudar, pero no por prendas de vestir, sino por sentimientos: odio, ira, compasión, misericordia, confusión, desprecio a sí misma, etcétera. Finalmente diviso al final de su mirada a un alma desnuda, frágil, a punto de desquebrajarse sin esperanza alguna. Me doy cuenta que al momento de entrar a este lugar en empezado a sentir verdaderamente, siento a la mujer llorando en un rincón en la escalera por estar embarazada y porque su novio la golpea, siento al perro que se limpia a sí mismo, siento al hombre fumando, está triste, a su hija le diagnosticaron cáncer de pulmón, siento a la pareja peleándose por el amor fallecido de su hija, siento a la hija con su osito, con frío, llorando, preguntándose por qué pelean, sintiendo que todo es culpa de ella por haber nacido.
Me acerco más a ella, la beso, la miro, la acaricio, le toco el pelo, sus ojos, sus labios, sus manos,su cuerpo es como pluma balanceándose en este mundo lleno de vientos fuertes. Me acerco al oído de ella y le pregunto por medio de susurros:
-¿Qué tengo que hacer para agradecerte?
Me mira y me respondo con sus ojos.
-Ya lo has hecho, ya me has pagado.
-Pero ¿Cómo? No he hecho nada.
-Claro que lo has hecho, hiciste algo que ningún ser humando a hecho hace largo tiempo.
-¿Qué?
-Sentir, introducirse en el alma de cada persona en la escalera y ver sus problemas, ver sus vidas frustradas o a punto de hacerlo.
-¿Eso es todo?
-No, el ser humano no está acostumbrado todavía a sentir tanto, se ha transformado en una máquina sin emociones, el proceso de volver a ser como antes lleva su tiempo. Este choque repentino de emociones te costará la vida.
-Entiendo, ¿Cuánto me queda?
-Te quedan 9 segundos.
-Te amo, gracias por enseñarme y por haberme recordado lo que es ser un humano, te amo,te aprecio por lo que sentís y no por lo que sos.
-Yo también amor, sos la única persona que ha visto mi vida, que ha visto y la ha entendido. Ahora descansa mientras tu cuerpo muere y tu alma renace para que estemos juntos para siempre.
Fin.
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