lunes, 26 de noviembre de 2012

1:29am

Son las 1:29 am de un Lunes que acaba de nacer,ella está sola viajando en el colectivo,el frío sigue acariciando maliciosamente su frágil cuerpo,ella lo ignora,por lo menos siente algo. Su cabeza es recostada en el vidrio del transporte,y a su movimiento hace que dicha cabeza se de distintos golpecitos generando distintos pensamientos:

"Por qué alguien a quien uno ama es tratada de tal forma."

"El no tenía derechos,quise sentir algo con el y me devolvió la esperanza que le había regalado en pequeños trozos arrugados de papel."

"Aún sigo pensando en el,tengo que seguir con mi vida,tengo que volver a ser yo."

"Necesito descansar y estar ocupada para no pensar en eso."

Se siente defraudada e impresionada a la vez,pensaba que ese sentimiento eran de chicas adolescentes que lloran por pavadas. Pero no para una mujer de 22,casi 23 años que prácticamente ya conoce gran parte de la vida. No,ella aprendió lamentablemente por las malas que nunca es tarde para sentirse defraudada,de sentir el vacío de una persona que se fue,y de ese modo para colmo.

Baja del colectivo,el frío la abraza,parece ser la única compañía agradable de la noche,la acompaña hasta llegar a su casa. Su caminar es pesado,como diciendo "para qué tanto esfuerzo." Llega a su casa,prende la luz del comedor,pareciera una fiesta a la que nadie fue,el lugar está limpio y ordenado,solamente faltaría que alguien lavara esa taza de té de la mañana. No tiene que cocinar,ya tiene la comida en el microondas,es tarta de jamón y queso,no es una comida ideal para comer en estas situaciones,pero lo mejor es hacer algo diferente para pasar el mal momento.

Mientras el tiempo disminuye,Carolina se queda parada mirando un cuadro que tiene,pero no mira la pintura,sino sus espacios en blanco,como si quisiera pintar y reorganizar su vida. Piensa "Allí está el lienzo,pinta tu futuro ahora." Un molesto sonido le avisa que la comida ya está lista, nunca un "A comer" o "La comida ya está calentada",nada de eso,sino una alarma que te avisa que la comida ya se calentó y que la tenes que sacar sino la alarma seguirá inundando el ambiente con ese molesto sonido. Sus pensamientos divagan y vuelven a la vez,es un constante péndulo que aflige en momentos como estos.

Come en su sillón y mira la obra,sigue mirando los espacios en blanco,y ahora se dice "Gran parte de la obra ha sido finalizada,solamente hay unos espacios en blanco que necesitan ser pintados,otros...que necesitan ser borrado." Come una mínima porción de su comida,no tenía hambre,lo hizo por costumbre y porque la comida se le había enfriado nuevamente mientras pensaba y no quería volver a calentarla. Se dispuso a ducharse y dormir.

Cada gota que paseaba por su desnudo cuerpo le permitía concentrarse cada vez más acerca de pintura,se baña,se peina,se lava los dientes,apaga las luces y deja su plato en la pileta para que lo limpié mañana antes de irse a trabajar. Su cama la espera,es cómoda para alguien que la necesita como ella,las sábanas le dan la bienvenida,es cálida y reconfortante,la almohada es fresca y no se necesita darla vuelta para que lo esté. Tiene todo preparado para dormir,pero se acuerda,sus recuerdos la acechan,la mente recuerda,el corazón siente lo pasado y sufre al mismo tiempo.

Mientras sus párpados se cierran lentamente ella se dispone a terminar la obra,a borrar los errores del pasado y a pintar con creatividad y libertad,porque ella le dio mucho a un hombre que poco le ha devuelto.

Su obra es firmada cuando sus ojos son completamente cerrados.

Nicolas Pratto.

Fin.

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